Voces Fulbright: Carolina Vargas, una actriz que sigue abriendo camino en los escenarios de Estados Unidos
La actriz chilena y Fulbright Alumni interpretó a Miranda en The Tempest, de William Shakespeare, en una exitosa producción de Quantum Theatre. Su participación marca un nuevo hito en una trayectoria que comenzó a tomar forma en Estados Unidos cuando cursó un MFA in Acting con el apoyo de Fulbright.
Hay desafíos que, vistos desde el comienzo del camino, parecen difíciles de alcanzar. Para la actriz chilena Carolina Vargas, interpretar profesionalmente a Shakespeare en Estados Unidos fue alguna vez uno de ellos.“Siempre pensé que era algo fuera de mi alcance al no tener un inglés nativo”, recuerda. Cuando llegó a Estados Unidos como becaria Fulbright para realizar un MFA in Acting, trabajar los textos de Shakespeare suponía un esfuerzo considerable: “Descifrar y memorizar Shakespeare me tomaba horas y horas de trabajo”.
Años después, esa relación con la obra del dramaturgo inglés ha cambiado profundamente. En 2026, Carolina interpretó a Miranda en The Tempest, de William Shakespeare, en una producción de Quantum Theatre. Fue, además, su cuarta producción profesional de Shakespeare en Estados Unidos.
Una nueva Miranda en The Tempest
Para Carolina, volver a Shakespeare continúa siendo un desafío creativo. “El desafío de embarcarse en un texto de Shakespeare es siempre una aventura llena de descubrimientos, de magia, de ritual y comunidad”, cuenta. Incluso después de cuatro producciones profesionales, asegura que la experiencia todavía la enfrenta a la “sorpresa, nervio y curiosidad”.
En esta oportunidad, el personaje también representó un desafío inesperado. Carolina pensaba que Miranda, por su edad, podía haber quedado fuera de su repertorio actoral. El proceso creativo terminó demostrando lo contrario. “Es ahí cuando la maestría de Shakespeare florece en el hacer, y las palabras y acciones te llevan a un lugar juvenil”, explica. En su interpretación aparecieron dimensiones asociadas a la rebeldía, el deseo, la agencia y la convicción política, además de las tensiones entre “lo sagrado y lo profano” y “lo animal y lo espiritual”.
La producción tuvo también un significado particular: fue la última obra dirigida por Karla Boos antes de su retiro y se realizó en un sitio histórico. Para Carolina, esas circunstancias hicieron de The Tempest una experiencia especialmente significativa.
Más de 30 funciones y una respuesta que trascendió el escenario
La recepción de la producción fue otro de los hitos de la experiencia. De acuerdo con Carolina, The Tempest superó las 30 funciones y se convirtió en el espectáculo más vendido en la historia de Quantum Theatre, con solo tres funciones que no agotaron sus entradas.
La respuesta de la crítica y del público tuvo para ella un significado que fue más allá del reconocimiento individual.“Ver que tu equipo y la creación colectiva brillan ante los demás es un orgullo inexplicable”, señala. Pero algunos de los momentos que más recuerda ocurrieron fuera del escenario. En sus palabras, “la gente, al vernos en la calle, se acercaba a darnos las gracias por la magia, alegría y reflexión que entregamos a la comunidad. Eso me llena de motivación para seguir creando”.
Para Carolina, esa respuesta constituye también una señal esperanzadora sobre la vigencia de las artes escénicas y sobre el valor de aquello que denomina la “presencia”. El encuentro entre intérpretes y espectadores en un espacio compartido.
De las dificultades iniciales a una trayectoria profesional en Estados Unidos
La historia de Carolina con Fulbright permite observar este nuevo logro desde una perspectiva más amplia. La actriz chilena cursó un MFA in Acting en California Institute of the Arts (CalArts) gracias a una Beca Fulbright de Magíster. Desde entonces ha desarrollado una trayectoria vinculada al teatro, el cine, la televisión y la performance tanto en Chile como en Estados Unidos.
El idioma fue uno de los desafíos de ese proceso. Carolina recuerda haber sido la primera extranjera y la primera “persona con acento” en algunos de los elencos de Shakespeare de los que ha formado parte. Por eso, su cuarta producción profesional adquiere una dimensión particular. Lo que inicialmente requirió horas de trabajo para descifrar un texto en otra lengua es hoy parte de su práctica profesional. “Hoy celebro estas oportunidades de indagar en las imágenes y musicalidad de las más hermosas que existen, y que aún siguen tocando a nuestra humanidad de manera tan cercana”, reflexiona.
Crear, maternar y encontrar nuevos tiempos
La trayectoria profesional de Carolina también se ha transformado desde otra dimensión de su vida: la maternidad. En una reflexión que anteriormente compartió con Fulbright Chile con motivo del 8M, hablaba precisamente de la relación entre ser mujer, artista y madre. “Soy Carolina Vargas, mujer, mamá y actriz. Celebro nuestro intrínseco poder femenino, esa fuerza y vulnerabilidad que crean y transforman”.
En aquella oportunidad, Carolina recordó que su camino como artista y becaria Fulbright estuvo atravesado por desafíos como el idioma, el financiamiento, la distancia y las ideas de “lo inalcanzable”. Su experiencia, explicaba, le había enseñado a colaborar, construir comunidad y seguir aquello que hace “vibrar” su corazón. La maternidad incorporó otra perspectiva: “Hoy, siendo mamá, aprendí una nueva perspectiva del tiempo, de que realmente nunca es tarde, que siempre es el mejor momento y que hay un tiempo para todo”.
Esa reflexión continúa presente en su vida actual. Tras finalizar The Tempest, Carolina reconoce que uno de sus principales desafíos es compatibilizar el desarrollo profesional con la maternidad y el descanso. “Mi familia sin duda ha tenido que formarse teniendo la flexibilidad y apertura a lo desconocido en su base; vamos armando nuestra estructura y devenir a medida que transitamos el camino”, explica.
Lo que viene después de The Tempest
Y el camino continúa. Tras finalizar esta producción, Carolina viajó para participar en una nueva grabación y se prepara para trabajar en Boston en un cortometraje destinado a una experiencia interactiva del Edward M. Kennedy Institute. También tiene previsto participar en un thriller de ciencia ficción mientras se prepara para una nueva temporada de audiciones. “La vida se viene bien movida”, resume.
Su historia permite volver, entonces, a aquel punto de partida: una actriz que llegó a Estados Unidos con una beca Fulbright y que necesitaba horas para descifrar y memorizar a Shakespeare en inglés. Hoy, después de cuatro producciones profesionales de Shakespeare, nuevos rodajes y proyectos por delante, aquello que alguna vez parecía “inalcanzable” forma parte de una trayectoria que continúa escribiéndose.